En cada acción militar, el Ninja debe ser capaz de tomar decisiones rápidamente; en gran medida, del acierto con el que tome una decisión dependerá su vida.

La Madre Ninja se enfrenta a diario a una gran cantidad de situaciones en las que debe tomas una decisión: Para que no se desolle las rodillas, ¿le pongo este pantalón o el otro?Para la merienda, ¿pelo fruta o le endiño un donuts? La cantidad de roña de las uñas es aceptable ¿les baño o me ahorro la rabieta? He oído un grito seguido de un golpe seco y ahora los dos están llorando ¿a quien castigo?

Desde el primer momento en el que una mujer abraza el ninjutsu y decide quedarse embarazada empieza a tomar decisiones; la primera mas grave en mi opinión, el tema del nombre. Aquí hay dos escuelas claramente diferenciadas. Una, la que promueve el uso exclusivo de nombres de la familia (llevada al extremo por gente como Michael Jackson que le puso Michael a los tres hijos, la niña incluida) y que explica  la existencia en las maternidades de dulces bebés con sus pijamitas, sus gorritos y su cartelito en la cuna en el que pone AURELIANO.

La otra, se sitúa en el extremo opuesto y la abanderan padres que antes morirían que ponerle a sus hijos su propio nombre o el de su padre, porque es muy vulgar llamarse Juan, Pedro o Carmen cuando puedes llamarte Kevin, Brayan (escrito tal cual) o Jessica.

Lo principal en cuanto a la toma de decisión del nombre es que el Samurai milite en la misma escuela que la Madre Ninja; de esta manera a los dos les parecerá fantástico que el niño se llame Fulgencio como su abuelo materno y no entenderán muy bien por qué lo primero que hace “Fulgen” en cuanto cumple los dieciocho es correr al registro civil a cambiarse el nombre. Ahora, como cada uno esté en un bando, los últimos tres meses de embarazo la bronca diaria no te la quita nadie. Ante esta situación sólo se puede recurrir a soluciones salomónicas del tipo “yo se lo pongo si es niño y tu si es niña”, aunque con ojo, porque hay mucha rabia acumulada, y si la primera fue niña y se llamó Clotilde como la abuela, el padre puede esperar su oportunidad y si el siguiente es niño acabará llamándose Darth Vader García. 

Una vez superado el primer escollo, nuestro pequeño Estiven (como suena) o nuestra pequeña María de la Exhortación van creciendo, y durante este tiempo hemos elegido hospital público o privado, biberón o pecho, mini-cuna o cuco, Bugaboo o Quinny, guardería o abuela (a veces, guardería Y abuela); y, llega el temible momento, la decisión más dolorosa: el cole. Pero para esto, hay otro post.

Comments ( 2 )

On 5 de junio de 2012, 4:37 , Kentia dijo...

Lo de Michael Jackson tpc es tan raro... Seguro q podríamos encontrar mas de una familia y mas de dos en la q todos los hermanos y hermanas se llaman María ;o))

 
On 5 de junio de 2012, 14:05 , Marta Peques dijo...

He descubierto tu blog hace poco y me encanta! Estoy deseando el post del cole, qué estrés para las madres, madre de Dios... A mi me pasa eso de oir golpes, llantos y no saber quién tiene la culpa. Lo mejor es aparecer muy tranquila, con Arnidol en la mano y preguntar tranquilamente: "qué ha pasado?" Verás los gritos.......