Hay momentos clave en la vida de una Madre Ninja en los que hay que hacer un esfuerzo extra. Su posición dentro de la sociedad puede depender de ello. Así como en la sociedad feudal japonesa, los estamentos estaban fuertemente marcados y estos determinaban tanto la educación del Ninja como sus procedimientos, en la sociedad en la que se mueve la Madre Ninja la posición dentro del grupo la pueden determinar ciertos eventos; uno de los más importantes, los cumpleaños.

La primera vez que yo fui a uno de estos sitios que se llaman ludotecas o centros infantiles y que todo el mundo llama “el bolas” aluciné. También es verdad que era un cumpleaños algo particular, un hijo único de unos padres algo mayores, que no escatimaban en gastos. El sitio era enorme, presumiblemente carísimo, reservado en exclusiva para ese cumpleaños, pero lo que me dejó loca fue cuando sentaron al niño en un trono y los invitados fueron desfilando ante el llevándole los regalos. El niño apenas tenía tiempo de abrirlos, en seguida una chica se los quitaba y los metía en un saco y pasaba el siguiente. ¿Que pasa aquí?  ¿Hemos perdido el norte? Claro, en un mundo en el que las comuniones son como bodas, los cumpleaños son como comuniones y el ratoncito Pérez te suelta 50 pavos (y no 5 duros) cuando se te cae un diente. A aquel niño, con cuatro años recién cumplidos le regalaron un IPad. No digo más.

A mí de pequeña me hacía mucha ilusión celebrar mi cumpleaños, como a todos, supongo; y una de las cosas que más me gustaba era organizar la fiesta. Con mi madre hacíamos las invitaciones personalizadas, dibujando a mano, nos pasábamos la mañana untando sándwiches, planeábamos los juegos….así que cuando el mayor iba a cumplir cuatro años pensé que molaría hacer una fiesta en casa, con sus sándwiches de nocilla, su tortilla, sus compañeros del cole, en fin, lo clásico (y lo barato, no nos engañemos). 

Y me puse a mirar en Internet a ver si encontraba ideas para hacer juegos. Si queréis vivir una experiencia impactante teclear en Google “fiesta de cumpleaños” y mirad las imágenes. Es más impactante si lo pones en inglés. Hay montada una industria acojonante en torno a las fiestas infantiles, sobre todo en Estados Unidos, donde ya no es que hagan la típica fiesta temática de dragones o de princesas, no, es que te encuentras cosas como “ fiesta vintage una tarde en Paris” con una mesa de este tipo:
Esto en una casa, donde probablemente hayan contratado a una “birthday planner” para que les decore en jardín y les traiga los mejores “cupcakes“ del estado. Porque claro, que clase de madre desnaturalizada no le montaría a su pequeña Tifanny una mesa de este tipo para su cuarto cumpleaños:  

O quien iba a ser tan malvada para no montarle a su Mason un cumple en plan Parque Jurásico:
Y claro, te entra el agobio. Por un lado miras en los bolas, que es buena solución si no quieres que una banda de insurrectos descontrolados y hasta las cejas de azúcar (que a un niño media bolsa de chuches le hace el mismo efecto a que a ti quince cafés) te destrocen la casa y tengas que acometer reformas al día siguiente, que ya total, si ellos han empezado a tirar ese tabique pues lo rematas y te haces la cocina americana. El problema que yo le veo al bolas es que se aprovechan de los padres desesperados que habitan en pisos de cincuenta metros y pagas cada niño a precio de oro. Casi te sale más rentable llevarles al casino de Torrelodones; si les pones a todos una tirita de celo en las sienes y les dejas la uña del meñique larga, pasan por un grupo de chinos. Y lo mismo hasta ganan a la ruleta. 

Y si no, lo montas en casa. Es mi caso, sobre todo con el cumple del mayor, como es en verano y en casa hay jardincillo la cosa está clara. Me lo intenté currar en plan cumple temático americano y debo decir que la cosa se acercó mas a Bollywood que a Hollywood. Yo me imprimí mis cartelitos para la mesa, engañe a gran parte de la familia para la decoración y el apoyo logístico, el pobre Samurai mancilló su honra para siempre disfrazándose de pirata-fantasma con un disfraz de los chinos que tenía estampadas en el pecho unas costillas al revés (esto no lo se explicar ) y al final, después de tanto esfuerzo decorativo y temático lo que mas les gustó a los niños ( que pasaron olímpicamente de los cartelitos de la mesa) fue destrozar una caja de cartón de una nevera que yo traje intentando hacer un barco pirata con ella.

Moraleja: Ni bolas, ni trono, ni IPad ,ni hostias. Una caja de cartón gigante, cuatro sándwiches de nocilla, chuches para parar un tren y un buen seguro de hogar, es todo lo que necesitas para que tu hijo lo recuerde como el mejor cumpleaños de su vida.

PD. Las fotos son de la web Hostess with the Mostess, para pasarse la tarde flipando.

Comments ( 4 )

On 19 de junio de 2012, 7:39 , Elva Martínez Medina dijo...

Hola,mamá ninja, acabo de conocer tu blog y por aquí me quedo con tu permiso!!! El olor a vainilla te llevará hasta el mío cuando te apetezca!!!
Saludos

 
On 19 de junio de 2012, 23:35 , Blanca dijo...

Hola Elva! Gracias por leerme. Pues ahora mismo, un poco de vainilla con el café no me viene mal...

 
On 13 de septiembre de 2012, 1:15 , Emilio VegeTupper dijo...

A mí lo que me sorprende de la bolas, es ¿cómo las limpian? Las sacan una a una para quitar los mocos, babas y demás cosas escatológicas que pueden habitar en ellas tras los miles de niños que pueden pasar por ellas cada mes... Creo que en unos años podrán hacer avances científicos y más que bolas serán pequeños ecosistemas. Un abrazo Nija, eres genial.

 
On 18 de octubre de 2012, 20:52 , Verah dijo...

Madre Ninja, soy tu aprendiz!! Que buena redacción...que buen contenido, que buen post.
Un beso!