También el guerrero Ninja se equivoca de camino y se pierde, pero no se da la vuelta, sigue, en algún momento volverá a encontrar el camino adecuado.

 

Yo no es que no tenga sentido de la orientación, que no lo tengo, es que no se ni distinguir entre la derecha y la izquierda. La naturaleza he ha echado un cablecillo y tengo un lunar en la muñeca izquierda que me indica que esa es la izquierda cuando no llevo reloj. Gracias a eso soy capaz de indicar dónde está la izquierda en la mayoría de las ocasiones. Algunas veces no.

 

Porque la naturaleza puede ser sabia o traicionera y otorgar apariencias que no se corresponden en absoluto con la realidad, como las planas carnívoras, que a las moscas les deben parecer muy apetitosas y totalmente inofensivas,  pero cuando están dentro de ellas, resulta que es todo lo contrario. A mi, la naturaleza me ha puesto cara de persona que sabe exactamente dónde está y cómo llegar a cualquier sitio y que además es capaz de explicárselo claramente a cualquiera que le pregunte. Me ha puesto cara de GPS. Pero soy como una planta carnívora; el incauto se acerca a preguntarme a mi, a quien ha elegido de entre una multitud porque tengo aspecto de que si se dónde está eso que el necesita encontrar; pero cae en la trampa mortal, porque yo, creo tener una idea aproximada de dónde está eso que busca (que luego no es así) y le indico usando mis conceptos de derecha e izquierda, donde lo más parecido a la realidad es pura coincidencia.

 

Eso fue lo que me pasó el jueves. La mosca era un señor, chileno para mas señas, vestido con un mono de mecánico que venía en el mismo vagón del cercanías que yo, y que se bajó en mi parada junto con otra mucha gente, pero el me eligió a mi. De entre todas las plantas eligió a la carnívora. Necesitaba llegar a un taller mecánico, que está a escasos 200 metros de la estación, porque era su primer día de trabajo, como me comentó con la alegría lógica del que encuentra un trabajo en estos tiempos. El taller no tiene pérdida, le dije yo, todo recto a la derecha, unos doscientos metros. A MI derecha, que para el resto de los humanos es la izquierda. Zas. Se cierra la trampa y la pobre mosca muere.

 

El señor se va tan contento, yo me voy a mi casa, pongo una lavadora, recojo el salón y media hora después, cuando salgo con el coche en dirección al cole veo al pobre señor chileno con su mono de mecánico y con una cara mucho menos alegre de la de hace media hora, preguntando a alguien que dónde está el taller mecánico (maldita sea la concha de tu madre).

 

Querido señor mecánico chileno: Espero que llegara a tiempo. Desde aquí le pido disculpas y prometo solemnemente que nunca más volveré a indicarle a nadie una dirección. Prometo también, como acto de contrición, que si alguna vez visito Santiago de Chile no me voy a hacer la típica foto que se hacen todos los españoles delante de este edificio:    

Es la lotería de Chile. Son así de chulos

 

 

 

Pd: Gracias a mi a miga Claudia, que venía de la universidad de Valparaiso pero que era de Atacama y a las risas que no pasamos en la residencia de estudiantes de Berlín, fui capaz de distinguir el acento de este señor a la primera.     
 
Ppd: La mayor parte de las veces que he llegado a un sitio sin perderme ha sido porque tengo una amiga muy querida que si es un GPS humano, que no nombro porque no le mola pero que sabe perfectamente que hablo de ella ( de ti, si, de ti)

Comments ( 4 )

On 12 de noviembre de 2012, 4:59 , Deb dijo...

Ay! No lo dirás por mí! Que el otro día me perdí!!!! Yo! El mito se cayó en el Aluche profundo, tendré que volver a recuperarlo... Sábado noche, íbamos a cenar a casa de una amiga (que sé perfectamente dónde vive, he ido varias veces y por distintos caminos) y me equivoqué de salida. El horror es callejear por Aluche maldiciendo en arameo. El bucle lo cortó mi paciente copiloto, que perdió la ídem: "sí, ya sé que te has perdido, sí, ya sé que te has equivocado pero yo SÍ sé dónde estamos así que afloja un poco!". Ahí lo llevo. En mi descarga diré que acababa de salir de un turno de doce horas (eso aletarga cualquier sentido de orientación) y que el tráfico a esas horas era lento y espeso por lo que mis niveles de ogrismo estaban al máximo... En fin! Al final llegamos sin más percances, pero hay una mancha en mi impoluto expediente (bueno, he comentado la vez que indiqué mal la salida del Faunia... um, no? Entonces no cuenta...) y mi súperpoder se ha visto reducido... Qué tristeza madre, qué tristeza!

 
On 12 de noviembre de 2012, 13:41 , Blanca Cabrerizo dijo...

Buaaaaaaaa, pues si te digo como me oriento yo lo flipas jajaja, vamos que me pierdo hasta en mi casa. Pobre chileno, se ha debido acordar de toda tu familia. En fin, esperemos que el hombre llegara a su destino. Por cierto Blanca, tengo sorteo en el blog por si quieres participar.

Un beso!!!

 
On 13 de noviembre de 2012, 9:40 , Anónimo dijo...

Yo tengo un sentido de la orientación muy selectivo.. vamos, me sueltas en el casco antiguo de cualquier ciudad y soy una crack (sobretodo en fiestas ;-P ) pero fuera de ahí no encontraría ni mi sombra sin ayuda.
Curiosamente soy capaz de decir en qué dirección está el mar en cualquier situación... rarita que es una.

 
On 17 de noviembre de 2012, 4:51 , Solomillito De Rana dijo...

Oich! qué lástima, miar! Yo tampoco es que goce de sentido arácnido para encontrarme, pero porque lo tengo muy desarrollado para perderme.

Si alguna vez vienes por aquí, le preguntas a una con cara de colgá dónde está tal o cuál cosa y te responde "Ves ese semáforo? pues pregunta otra vez allí", soy yo XD