Tengo una hipótesis: los recién nacidos son, en realidad, alienígenas. Por supuesto es una hipótesis loca, que ha generado mi escasa capacidad de raciocinio, devastada tras las pocas horas de sueño, la alimentación desordenada y los pezones en carne viva.  Tratare de argumentarlo (no prometo nada).

Los recién nacidos no son de este planeta. Para empezar, cuando llegan, han de aprender a respirar en nuestra atmósfera, que es una cosa súper marciana. Para poder permanecer en la Tierra y culminar su invasión, tienen que aprender también a alimentarse como un ser humano, algo bastante complejo, ya que su sistema digestivo extraterrestre ha de habituarse a la comida humana y en muchas ocasiones se rebela en forma de gases, cólicos y unos cagarros amarillo-verdoso que, admitámoslo, no son de este mundo.

Su aspecto no deja lugar a dudas; son humanoides, pero no son enteramente humanos. Les delatan sus cabezas apepinadas, su extraño color de piel, sus parpados casi transparentes o sus pequeñas manos de vieja en miniatura. Seamos sinceros, no son bonitos. Son fascinantes, uno no puede dejar de mirarlos, pero no son bonitos. Mejoran  medida que crecen, aunque el primer día que los ves, envueltos en una pátina blancuzca y con esa cosa negra colgando del ombligo, no puedes evitar pensar que aquí hay algo raro.

Son organismos parasitarios que dependen del huésped al 100%, pero son un tipo de parásito despótico y dictatorial, porque a ver cuándo se ha visto un parásito terrestre que obligue a su huésped a estar levantado a las cuatro de la mañana viendo los cantajuegos o dando saltitos por la cocina a modo de danza india durante más de dos horas para intentar dormirle. Además crean en el huésped una sensación enorme de responsabilidad que ciertos días le lleva a rozar la locura. No creo que nadie se presente en urgencias de un hospital dando berridos porque su solitaria ha tosido raro.

La comunicación con ellos es imposible. Para empezar, ni te ven, o eso quieren que creamos. Abren esos ojos un tanto inexpresivos y ligeramente bizcos y comienzan los movimientos espasmódicos y los soniditos guturales, que a todos nos parecen monísimos pero que en realidad deben ser  un mensaje a la nave nodriza del tipo: “Aquí teniente coronel ULK238 desde la Tierra. El plan para la invasión continúa según lo previsto. Hoy algunos humanos han intentado comunicarse conmigo, su lenguaje primitivo se reduce a una especie de ruidos inconexos  y la palabra “ajo”. Claramente son retardados y su voluntad es muy sencilla de controlar. Solo he necesitado dejar a mi humana una semana sin dormir para que obedezca todas mis órdenes. Me dispongo a regurgitar leche una vez más sobre su hombro y luego a impedir que se limpie berreando con fuerza si intenta depositarme en la cuna. La tengo totalmente sometida, en breve enviare coordenadas para el aterrizaje masivo de nuestras naves.”

Desde aquí le pido a la NASA  que analice este fenómeno, porque en apocalipsis alien está cada vez más cerca. Para mí ya es tarde, llevo un mes sin peinarme, no consigo ir al baño sin llevar en brazos a un bebe durmiente y en estos momentos tecleo este post con una sola mano porque si suelto a mi tercera pasajera su llanto me perfora el hipotálamo. Salvaos vosotros que podéis.


Ni una ni dos, sino tres veces. Tres veces me han llevado a un quirófano,me han puesto la anestesia epidural, me han colocado una sabana verde a un palmo de la nariz a fin de que no vea mis propios interiores desparramados, me han sacado a la criatura, visiblemente contrariada ante el hecho de tener que abandonar un útero calentito y aparecer en un quirófano,y, afortunadamente,me han vuelto a coser.




La primera vez que me paso supuso una experiencia bastante desagradable, básicamente porque ya llevaba 14 horas intentando sacar al mochuelo por el orificio correspondiente, orificio por el cual todo el mundo metía la mano, pero salir, lo que se dice salir, nada, y tras esas 14 horas sin comer, sin beber y sin dormir acabar en un quirófano digamos que no es lo que mas ilusión puede hacerte. Una sueña con ese parto de película en el que una matrona con bata tirando a regordeta y un ginecólogo canoso te animan a empujar mientras tu respiras sudorosa y le agarras la mano al marido hasta destrozarle las falanges; y no, al final acabe en el quirófano con un anestesista que, o bien era un oompa-loompa o a mi me habían puesto morfina el el gotero y estaba empezando a desvariar.




Y después de la operación viene la recuperación, que es una autentica mierda. Duele mucho, mas o menos cono si te rajan la tripa de lado a lado y luego te la vuelven a coser, una cosa así. ponerse en pie o caminar no es una opción, salvo si una enfermera con cara de mala leche se te planta delante y te dice que o te levantas a hacer pis o te sondan. Con el estimulo adecuado cualquiera puede caminar.




La segunda vez la cesárea surgió del fracaso de nuestra intentona de un parto natural después de cesárea. La ginecóloga tenia fe, se paso el embarazo diciendo que se podía lograr, que si me ponía yo sola de parto y la cosa iba normal que tendría un parto natural. La fe la perdió en la semana 41 cuando el morcón pesaba ya cuatro kilos y no había señales de que estuviera dispuesto a abandonar mi útero. Así que me programo la cesárea y la cosa fue bastante mejor que la anterior. Es lo que tiene ir ya sabiendo lo que va a pasar. No hubo drama, no hubo agotamiento y curiosamente no hubo oompa-loompa, de lo que deduzco que la vez anterior estaba yo, lo que se dice, puesta hasta las cejas.




La tercera vez ya estaba cantada. Cuando llevas dos cesáreas ya no hay opción a un parto vaginal, que hay que ver el lado bueno, ya que abren pueden aprovechar para otras cosas, como ligarte las trompas. Para lo que no aprovechan es para hacerte una lipoescultura y una abdominoplastia, lo sugerí en el-quirófano y no parecieron dispuestas a traspasar los limites entre la ginecología y la cirugía plástica. Así que volví a la habitación siendo yo y no Elsa Pataki, y desde mi experiencia con las cesáreas pude plantearme y resolver ciertas cuestiones que en ocasiones anteriores me atormentaban del tipo: "La enfermera que viene a apretarte la tripa recién operada ¿ es sadismo o simplemente es que es una hihaeputa?", o, "hacer de vientre después de la operación ¿puedes apretar o peligran los puntos?", así como " Toser: muy mala idea".




De todas formas en esta ocasión la recuperación ha ido mucho mejor, no se si es que mi cuerpo ya se ha acostumbrado a las cirugías mayores abdominales o ha sido por mi programa de entrenamientos prenatal, que alternaba dos días de natación con tres de pilates para embarazadas, largos paseos y donuts fondant. Lo de los donuts a lo mejor he contribuido al aumento de mi culo y no a la recuperación, pero esas maravillas glaseadas de chocolate han hecho mi vida mas feliz estos últimos meses, y así sigo, tan feliz en mi inconsciencia, madre de familia numerosa. Aun no debo ser consciente de lo que se me viene encima, pero tengo la intuición de que me van a hacer mucha falta los poderes ninja a partir de ahora.

Hay cosas, joven guerrero ninja, que son tan inevitables como la salida del sol. Solo has de esperar a que sucedan.



Toda madre de uno o más especímenes humanos con picha sabe que tarde o temprano acabaran con uno de sus miembros escayolados. No me entiendan mal, los especímenes humanos sin picha también tienen bastantes opciones de dejarse su primera dentición contra un bordillo o fracturarse un brazo por varios sitios en cualquiera de nuestros parques y jardines, pero los chavales, no sé si por condicionamiento social o por su mala cabeza heredada tras cientos de miles de años de hacer el cabra subidos a una roca o corriendo detrás de un mamut, tienen cierta tendencia a quedarse incrustados en esquinas, troncos de árboles, o columpios varios. Lo llevan escrito en la cara, sobre todo algunos de ellos. En el museo, cuando hablamos del yeso a un grupo de alumnos de primaria siempre pongo el ejemplo de que sirve, entre otras cosas, para inmovilizar los brazos o piernas tras una rotura. Y siempre hay uno de los chavales, mirándome bajo su flequillo y sonriendo con su diente partido, al que le pregunto "¿a que a ti te han puesto alguna vez una escayola? " y la respuesta suele ser el número de veces que se la han puesto. Nunca menos de dos.

Y una madre sabe que tarde o temprano esto ocurrirá, no solo porque se lo diga su sexto sentido, sino porque les ha visto jugar al fútbol en el parque. En mi caso el sexto sentido me fallo a medias, porque yo hubiera apostado mi mano derecha a que el primer escayolado iba a ser el Rubio, y no. El Mayor ha dado la sorpresa y porta orgulloso una férula inmovilizadora tras hacerse una fisura en el radio izquierdo. Tres semanas.

En realidad la caída fue una cosa muy tonta. Iba corriendo y se cayó, sin más. Pero desde el asesinato de Francisco Fernando de Austria que provoco la Primera Guerra Mundial, nunca un hecho puntual aislado había provocado tan magna tragedia. Al levantarse del suelo y notar el dolor en el brazo, la primera cosa que vino a su mente fue lo lógico, lo que se le hubiera ocurrido a cualquier funcionario que se precie: ¿Mañana voy a ir al cole? Y yo, que no veía que el hueso se le saliera de la muñeca precisamente le confirmé que sí, que al cole de cabeza. Esta noticia devastadora, unida al hecho de que debía dolerle la mano y de que vio cómo, además, se había raspado medio milímetro en un dedo, fueron suficientes para desplegar todas sus dotes de actor shakesperiano mezcladas con toques de plañidera griega con pañoleta negra.

Pero claro, yo esa peli ya la he visto muchas veces y no me la trago tan fácilmente, así que mientras el berreaba que no quería que le amputaran el brazo en mitad del parque, yo le senté en un banco y le di un zumo pese a que el clamara por morfina. Tras diez minutos de berridos, hipidos y declaraciones dramáticas del tipo: Mamá, ¿crees que me voy a morir?; empecé a notar, como cuchillos clavados en mi espalda, las miradas de las otras madres, que pensaban sin duda que cómo esa monstrua capaz de dejar a su hijo sin atención médica está dispuesta a traer a otra criatura al mundo para dejarla igual de desatendida o más.

Venga, vale, cojo al herido, al Rubio, sus mochilas, sus abrigos, el patinete, la pelota de fútbol y a mi panza de 35 semanas y nos vamos al centro de salud. Allí, pese a que Sir Laurence Olivier junior entró al grito de " no quiero que me corten el brazo, Mamá por favor", se encontró en la sala de espera con un compañero de clase y ni corto ni perezoso se lanzó al suelo a jugar con los tazos. Y yo, que quieren que les diga, si no le duele para jugar a los tazos no me voy a pasar dos horas en una sala de espera, así que me lo llevé a casa sin ningún tipo de remordimiento. Ni mijita.

Eso ya me vino por la mañana cuando al tratar de coger la taza con la mano izquierda hizo un gesto de dolor; me costó un poco al principio reconocerlo porque era dolor real, y de eso el Mayor gasta poco, pero fue suficiente para hacerme ir a urgencias con él y pasarnos la mañana entre rayos y traumatología con el resultado de un brazo vendado, un niño triunfante y una madre con complejo de culpa. Y tres semanas de vendaje, en el que aparte de llevar su triunfo sobre mi desconfianza, el niño lleva toda la mierda del mundo y parte de la de los planetas más cercanos. Tanto que este va a ser el segundo martes que le voy a llevar a que le cambien el vendaje haciéndome la lerda como si pensara que ya es la fecha que me dieron para quitárselo. Afortunadamente con el embarazo todo se me perdona
Hace dos semanas que quería escribir esta entrada. En realidad hace dos semanas que tenía que escribir algo, y no he sido capaz de sentarme. A priori quería escribir algo divertido, pero no me acaba de salir. Lo que me sale es esto, la historia de cómo, en cuestión de un mes, pasé de ser una simple madre nueva en un colegio a uno de los personajes más increpados y perseguidos por un cierto grupo de padres. Y todo esto con un bombo de ocho meses, si eso no es que te vaya la marcha, que bajen Dos y lo vean.

Todo empezó con el polémico tema de todos los meses de enero en todos los colegios públicos de la Counidad de Madrid: el cambio de jornada escolar. Para aquellos ( no se si muchos) que no sepan de que va el tema resumiré que de unos años a esta parte, la consejeria de educación está facilitando cada vez más, en aras de la siempre traída y llevada libertad de elección de los padres, que el los colegios públicos ( ojo, públicos, no hay ni un solo concertado o privado en los que ocurra esto) puedan cambiar su jornada partida, que era la de toda la vida y que consistía en tener clase de 9:00 a 11:00, luego un recreo hasta las 11:30, después otra clase de 11:30 a 12:30, dos horas para comer, en casa o en el comedor, y de nuevo clases por la tarde de 14:30 a 16:00; a otra llamada jornada continua en la que hay clases de 9:00 a 14:00 con una única pausa de 30 minutos a las 12:00.

Ventajas e inconvenientes de las dos se desgranan en interminables conversaciones, artículos de prensa y blogs a favor o en contra. A priori los que están a favor son el profesorado, que vería cómo su jornada se racionaliza de tal modo que no tienen dos horas de pausa para comer y se pueden ir a casa antes; así como los padres que no usan el comedor y que no tienen que das dos " paseos" de casa al colegio para llevarse a sus hijos a comer. Del otro lado, están los padres que trabajan, cuyas jornadas no se ajustan de ninguna manera a la de los niños y que ven como un peligro aceptar estas condiciones por si esto pueda perjudicar ( como de hecho ocurre en muchos centros) a los servicios de comedor o de actividades extraescolares. No es humanamente posible que una madre trabajadora llegue a recoger a su hijo a las 14:00 al colegio. Sobre que es lo mejor para los niños no hay datos concluyentes en ninguna de las dos jornadas, con lo que cada uno arrima el ascua a su sardina, convirtiendo este debate en lo que convienena los adultos y no en los que conviene a los niños.

El caso es que en nuestro colegio el tema se planteó ( de nuevo) a principios de febrero. En una reunión de AMPA en la que debía decidirse cual sería el voto de la asociación para el consejo escolar respecto a este tema, me lié la manta a la cabeza y me ofrecí como representante del AMPA ante el Consejo Escolar, ya que el representante anterior había dimitido. Esta acción la puedo justificar con factores que van desde mi desvarío hormonal hasta mi poca cabeza, pero en realidad, y es lo que sigo sintiendo ahora despues de todo el jaleo, me apetece mucho hacer cosas por el colegio de mis hijos, que, dicho sea de paso, fue mi colegio cuando yo era niña. Siento una responsabilidad acerca de los que ocurre en el centro, creo que, peleas a parte, se pueden hacer grandes cosas.

Total, que se inicia el proceso de cambio y la cosa anda mas o menos normal hasta que la FAPA ( Federación de AMPAS) nos comunica que hay un papel en todo nuestro proceso que no ha sido enviado a tiempo a la Inspección de área y que no se puede seguir el proceso. Con esta información me voy a la Inspección territorial y, tras consultar a la inspectora, ésta paraliza el proceso para votar el cambio de jornada. Y se abren las puertas del Averno. El equipo directivo del centro, visiblemente contrariado, llega a amanazar al AMPA con retirarnos el permiso para hacer las actividades extraescolares. El grupo de padres a favor del cambio comienza a correr la voz de que el proceso lo ha parado el AMPA unilateralmente y uno de los días me encuentro rodeada por una quincena de madres que me señalan y me gritan. En el Consejo Escolar extraordinario que se celebra, los profesores nos acusan de deslealtad hacia el colegio ya que, según ellos, la inspección no se habría dado cuenta de que estábamos fuera de plazo si yo no hubiera ido a preguntar ( una idea un tanto cuestionable) y finalmente el colegio emite un comunicado a los padres, dejando leer entre líneas, que la culpa de todo la tiene en AMPA, que son unos chivatos acusicas. Y todo porque nadie en el consejo escolar se leyó la orden que regula el proceso de cambio y se estableció un calendario de votaciones sin tener en cuenta que uno de los documentos de solicitud había que formalizarlo antes del 1 de marzo.

Pero todo da un giro dramático.Hace una semana, concretamente el día 11 de marzo, aparece la inspectora por el colegio y nos comunica que todo ha sido un error y que ese famoso documento no había por que enviarlo antes del dia 15 de marzo. Sospecho que tanto el colegio como algunos padres habían presionado ligeramente para que pase esto. El problema era que teníamos dos días para convocar las nuevas elecciones y la escalada de tensiones no se frenaba. Finalmente, el viernes 14, a última hora y de la mas chapucera de las maneras, se celebra la elección... ¿ y todo para que? Pues para que de los 730 padres censados sólo fueran a votar 270. No se consigue el quorum, de hecho no se consigue ni la mitad de el quorum necesario. Pero, ¿adivinad a quien culpa todo el mundo de esto? Pues por supuesto al AMPA y a sus manejos, que ha encontrado un rato entre provocar las revueltas de Ucrania y hundir las finanzas internacionales para convercer a las de 400 padres para que no vayan a votar. De nuevo, a la salida del colegio me señalan y me increpan.

Pero ¿que ha pasado en realidad?. En realidad este centro lleva intentando el cambio ni mas ni menos que desde el 2005, y nunca ha alcanzado el quorum en las votaciones. De hecho este esl el año en el que más gente ha ido a votar en la hirtoria del colegio, supongo que la polémica y los incidentes han publicitado mucho el proceso. ¿ Y que pasa conmigo? pues que como estoy loca y además soy ninja no me planteo dimitir del AMPA y pienso seguir dando guerra, porque creo sinceramente que se puede hacer mucho, y que es nuestra responsabilidad como padres y contribuyentes pelear por la escuela pública. En cuanto a mi opinión sobre la jornada continua... a priori no me gusta, pero,en fin, hay cosas mucho más graves. He escuchado a las dos partes y todos tienen sus propios argumentos, pero preferiría que usáramos esta fuerza para arreglar los socavones del patio que para pelearnos y obviar que ya casi no hay becas de comedor o que el año que viene nos cambian los libros y no hay becas para comprarlos. ¿ Quién gana en todo esto, que ocurre por todas partes en Madrid? ¿ Quíen saca tajada de enfrentar a los padres con los profesores? ¿Quien consigue que ya nadie se acuerde de la drástica reducción de las becas de comedor porque ya pueden llevarse a su hijo a comer a casa y no tienen por qué quejarse? Está claro, ¿no?

PD: Perdón por lo largo del post, pero tenía que escribirlo.
Cuando paseo mi lozana panza por los parques, jardines y Mercadonas de esta nuestra comunidad ( autónoma), no falta nunca una amable ciudadana, generalmente señora mayor, que me mira con ternura y me pregunta: ¿ es el primero? . Culparé de esta confusión, no a la buena mujer sino al hecho de que yo, en chandal,con coleta, y sin pizca de maquillaje que tape este acné prenatal, parezco mas una madre adolescente de quince años que una madre ninja de 36; es lo que tiene salir sin los nunchakus. Volvemos entonces, que me voy por las ramas, a la pregunta de esta entrañable señora, que con cariño y, por que no decirlo, bastante condescendencia, me pregunta si este es mi primer embarazo. - No, es el tercero- respondo yo,y ella abriendo bastante los ojos y con la sonrrisa un poco congelada, suele responder: - ¿ Tres? ¡Que valiente!.

Esta opoinión está muy generalizada, la de que tener dos hijos es normal y tener tres es de ser muy valiente o de estar muy loca. Yo hoy quiero demostrar que lo único que hay que hacer para ser madre de familia numerosa es ser mala madre.

Según los parámetros actuales del buenmadrerismo, establecidos estos por norma general desde plataformas tan fiables como las películas, los anuncios, las revistas de bebés o los blogs de madres norteamericanas; para ser una madre como dios manda hay que cocinar platos creativos a la par que nutritivos, hacer manualidades nivel McGuiver, coser tanto a máquina como con las agujas de punto,hacer bricolaje y reformas,saber decoracion de interiores,fotografiar como una profesional con la cámara mas cara del mercado,cambiar el color de las uñas cada dos días, estar buenorra y tener un marido igualmente buenorro, cuya mezcla genética explica esos maravillosos niños de anuncio que corretean por tu loft o casa rústica con jardín exquisitamente decorada.

Si no tienes esto, desengáñate mujer, eres una mala madre, y lo que es peor, eres un puto fracaso de persona. Si eres tan pringada como para levantarte temprano para ir a currar, llegar in extemis a recojer a los niños después de malcomer un sandwich delante del ordenador, dejarles ver dos horas de tele porque tienes una montaña de plancha que amenaza con sacarte de casa y darles de cenar salchichas porque, un día más, no has tenido tiempo de ir al super,contesta a esto : ¿ Por que te has reproducido? ¿ para que haya mas perdedores en España? ¿ es que acaso no hay ya bastante contigo?

Pero, seamos sinceros y abandonemos el sarcasmo por un momento. Pretender alcanzar el ideal de buenmadrerismo es tan difícil como pretender parecernos a esa foto de una modelo en bikini que apesta sospechosamente al photoshop. El 99% de nosotras somos madres del segundo tipo que he descrito y jamás tendermos las piernas tan largas, desengañémonos. Si queremos sobrevivir ir a la maternidad, de uno, tres o cinco churrumbeles, lo único que está en nuestras manos es hacer lo que buenamente podamos y aceptar un cierto grado de malamadrerismo.

Nadie se ha muerto por comer salchichas dos días seguidos. Lo que no se puede es llevarse el tupper de patatas a la riojana a un cumpleaños infantil porque si no tu niño no va a comer su ración diaria de carbohidratos y verdura; no, no es un ejemplo al azar, eso lo he vivido yo en un cumpleaños en el que una señora sacó su tupper y obligó al crio a comerse su guiso y nos miraba a las demás con  desaprobación mientras yo me tomaba mi cuarta cerveza, el Mayor se comía su cuarto sandwich de nocilla y el rubio perseguía a una niña con una cachiporra de plástico con la intención de agarrarla del pelo y llevarla a su cueva.

No pasa nada por que un niño se aburra. Está muy bien jugar con ellos un rato o sentarse a leer un cuento, pero la manera en la que seguro desarrollan su imaginación es dejarles aburrirse diez minutos, y mientras a ti te da tiempo a tender esa lavadora o a contestar correos electrónicos.

Un niño puede hacer muchas cosas solo, no hace falta que estemos detrás todo el día metiendoles la camiseta por dentro, si no, antes de que nos demos cuenta la criatura tendrá 30 años y nosotras seguiremos dándoles de comer haciendo el avioncito, y ya os digo desde aquí que en esas condiciones ese chaval no se echa novia ni por el meetic.

Así que ¿ cómo me lo voy a montar para ser madre defamilia numerosa? fácil, lo resumo en tres sílabas: PA-SAN-DO. Pasando de intentar llegar a todo, de ser perfecta, de estresarme innecesariamente,vamos, la técnica ninja de toda la vida: sobrevivir como buenamente pueda sin culparme de tonterías y disfrutar de mis hijos todo lo posible.
Quede dicho a priori que yo no considero mi estado de gravidez una ventaja en sí misma. Más bien lo considero una fase al principio incómoda y al final difícil por la que hay que pasar y me aguanto y ya esta. Bien es cierto que hay mucha gente que disfruta del embarazo, y yo me alegro por ellas, porque si lo puedes vivir en positivo, mejor que mejor.

Hoy comienzo mi semana 30 y encaro definitivamente el tercer y terrible último trimestre, en el que cada día estaré más pesada ( de peso y de cansina que me pongo), me dolerá más la espalda, dormiré peor,la acidez será criminal,se me pondrán cara de morsa y tobillos de elefante y una mala hostia de la que sólo el pobre Samurai será víctima y testigo.

Por eso hoy, que aún estoy ligera y positiva, voy a hacerme una lista de las cosas buenas que tiene  estar embarazada y de las que me pienso aprovechar en este mi último embarazo, ya que después de esto me corto la coleta o me ligo las trompas, lo que sea más eficaz como método anticonceptivo.

     -  Lucir barriga. Tampoco hace falta ir con la tripa al aire, y menos en pleno mes de enero, pero es mejor ponerse una camiseta ajustada con la panza claramente de embarazada que con el colgajo fláccido que se me va a quedar después.

  - No mover un dedo innecesariamente. Aunque teniendo dos niños esto se hace difícil, estoy resuelta a aprovechar toda presencia de un adulto en un radio cincuenta metros de distancia para no agacharme, cargar peso o caminar. Si la semana pasada conseguí que una señora desconocida vistiera al Rubio después de la clase de natación puedo conseguir cualquier cosa gracias al poder de la barriga.

 - Ponerme fina. Pero fina filipina. La opinión del ginecólogo sobre el aumento de un kilo de peso al mes me la paso yo por el arco del triunfo.Ya habrá tiempo luego para la acelga cocida.

  - Obligar a los desconocidos a dejarme el sitio en el metro. Aunque no tenga ganas de sentarme, si hay un sitio reservado para embarazadas lo quiero. Lo pido con una sonrisa cándida y vocecita de pobrecita yo y no hay quién no se levante maldiciendo el momento en el que entre por la puerta. Muahhhhhjajajajaja

- Andar por ahí resoplando como un troll. Esto me encanta.Es subir un tramo de escaleras y soltar todo lo que llevo dentro en bufidos y resoplidos; entiéndanme, en realidad no me hace falta, pero es un poco lo que hace Sharapova, ¿necesita esos gemidos orgasmicos para darle a la pelota? no creo, pero ella se queda liberada y, no nos engañemos, es lo que la gente quiere oír.

- Vivir en anarquía, pero en anarquía total. Ahora que por fin voy a conseguir que me den la baja me voy a pasar el día en chandal, con el moño despeinado y las chanclas de piscina con calcetines. La frase " estoy embarazada" es el pasaporte a un mundo mejor, sin normas y sin control. ¿Que te apetece desmontar el salón pieza a pieza y cambiar la ubicación de los muebles a una menos funcional? Es que estoy embarazada. ¿Que vuelves de las rebajas con diez kilos de bodies rosas y un vestido ideal para ti de la talla 36 en el que nunca jamas llegaras a entrar? Es que estoy embarazada. ¿Que te alimentas de bocadillos de jamón serrano mojados en Paladin a la taza? Es que estoy embarazada y ademas soy inmune a la toxoplasmosis, y no dejo pasar la ocasión de restregarselo por la cara a cualquier embarazada que me encuentre.

Y asi espero sobrevivir estas próximas ocho semanas, en las que estaré cada vez mas gorda, mas cansada, mas chunga de la espalda y mas cabreada, pero eso si, punki, muy punki.






Este es un aviso para todas las madres y padres que tengan una niña que haya nacido entre el 2010 y el 2014. Dentro de aproximadamente quince años habrá un individuo suelto que supondrá un grave peligro para toda jovencita en su apogeo y esplendor. Un tipo rubio, de ojos azules y con unas mañas de seductor que me carcajeo yo en la cara de George Clonney. Un chulazo, un canalla. Yo lo voy avisando ya para que luego no me vengan con reclamaciones cuando El Rubio les chulee la pasta a sus hijas, les confunda el nombre o les engañe con sus cuatro mejores amigas.

 

Las primeras sospechas de lo que estoy criando me llegaron durante el curso pasado, aún en la guardería, cuando, al llegar en niño a casa con la carpeta de sus trabajos supuestamente hechos durante la segunda evaluación, esta incluía únicamente cuatro hojas, todas ellas claramente del puño y letra su profesora. Al preguntar yo a la susodicha por semejante fenómeno me contesta: -Pobrecito, es que algunas veces está muy cansadito y no quiere trabajar. Y claro el prefiere jugar y yo le acabo los trabajos -¿Perdón? ¿Me estás contando que se niega a hacer los dibujos de clase? – No, no se niega, me lo pide a mí y con esa carita…..Con esa carita de cemento armado, querrás decir.

 

A mi que no me pregunten, para mi por supuesto mis hijos son lo mas guapo y granado del género humano, pero este año me doy cuenta de que el Rubio cuenta con multitud de admiradoras que no comparten genes con el. Empezó con un “que niño tan guapo, es como de anuncio” y siguió hace dos meses cuando las niñas de su clase le coronaron príncipe azul con corona y todo y al parecer hubo que guardar turno para sentarse con el en el comedor. En la última reunión de padres una madre se me acercó y me dijo que su niña estaba loca por él y que quería “cazarze con el porque ¡es taaan guapo! “. Casualmente es la misma niña a la que El Rubio siempre le pide las galletas en el recreo y ella siempre accede encantada a quedarse sin merienda porque “es una de mis novias y me quiere”. Es un truhán, es un señor.

 

Pero no se crean que el hace distinción entre las mujeres según su edad, con las profes nuevas ya está probando su magia. Antes de las vacaciones, se negó a ensayar para el festival de Navidad, hecho que me recalcó su profesora visiblemente enfadada a la salida, pero antes de que yo prometiera castigos y fatalidades, el Rubio, abriendo de un modo inhumano los ojos azules y poniendo cara de ángel sobre la tierra, se dirigió compungido a su profe: -Pero ya no lo voy a hacer más, y además, tu sabes que te quiero mucho. Y aquella mujer, herida de amor, calló de rodillas y se abrazó al querubín infernal diciendo- Ya, cariño, ya lo se- mientras el, conseguido su objetivo, se zafa del abrazo y me pregunta -¿has traído merienda?- dejando tras de si otro corazón roto.

 

Si el problema no es ser guapo, el problema es saberlo y usarlo, no hay nada más peligroso que un guapo sin vergüenza, sin miedo y sin conciencia, y a este  no le ha tocado ninguna de ellas en el reparto de cualidades. Pero yo estoy dispuesta a encauzar a Casanova junior; se acabo tirar besitos a las cajeras de Mercadona, se termino ir guiñando el ojo a las señoras de la farmacia, le voy a confiscar las gafas de sol y la chupa con las que se pasea montado en la moto de plástico en el parque y le voy a retirar la colonia con la que se repeina el tupé. Hoy cumple cuatro años, con algo de esfuerzo conseguiré que llegue a los quince con menos peligro, pero si no lo logro yo ya las he avisado señoras, para que luego no me vengan con reclamaciones.